El Sr. Edwin Rojas es el Director General de Prevención del Delito. Por la denominación del cargo (que no por lo que dice, ni por lo que hace) entendemos que su función es evitar que el delito se produzca. Y si damos por supuesto que se comprende el valor de la vida, debemos asumir que su principal centro de atención debe ser reducir el alto número de muertes violentas que vienen produciéndose en el país.

En entrevista otorgada en la mañana de hoy a VTV, el Sr. Edwin Rojas, si bien aceptó que “hay un problema”, dijo textualmente que “La cifra de percepción duplica o casi triplica la cifra de victimización real” y más adelante agregó que hay “una diferencia abismal entre las personas que de verdad han sido víctimas de un delito y la sensación de temor colectivo. Eso -dijo- los criminólogos, los especialistas, lo llaman explotación del temor colectivo”.

Observamos que para el Sr. Rojas, la representación mental que tenemos la mayoría de los ciudadanos venezolanos sobre el peligro que corren nuestras vidas y nuestros bienes, no se corresponde con los hechos. En palabras sencillas, para el Sr. Rojas los ciudadanos estamos exagerando.

La apreciación del Sr. Rojas debe contrastarse con el hecho objetivo de que, según cifras del oficial Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en venezuela se registraron 19.133 asesinatos en 2009 (Diario El Nacional). Cabe observar que, hasta donde tengo conocimientos, el gobierno no ha desmentido estas cifras.

En su artículo titulado “Venezuela, More Deadly Than Iraq, Wonders Why (algo como “Venezuela más mortífera que Iraq, pregúntese por qué”), el The New York Times, destaca que mientras en Irak, país con aproximadamente la misma población de venezuela y además en guerra, hubo 4.644 civiles muertos violentamente en 2009, en Venezuela, ese mismo año, la cifra superó los 16.000.

Igualmente, según el Observatorio Venezolano de la Violencia, desde el año 2007 en el país han ocurrido 43.792 homicidios, lo cual supera con creces, las 28.000 muertes relacionadas con la violencia de la droga en méxico desde 2006.

No en vano, el Wall Street Journal ha señalado que la violencia en Venezuela tiene proporciones épicas.

Pero independientemente del medio que aborde el tema, de la persona que lo denuncie, de la oportunidad electoral y de que algunos lo puedan ver como un filón político, lo cierto es que esas cifras existen. Se trata de venezolanos que han muerto a manos del hampa. Y son demasiado.

De modo Sr. Rojas que debo decirle, con todo respeto, que usted está equivocado. No, la población venezolana no está sobredimensionando el problema. La realidad es que nos están, literalmente, matando (o acaso eso no es lo que significa que cada 24 horas se produzcan 39 homicidios? ¡Es más de un homicidio por hora, Sr. Rojas!). La evidencia demuestra que la situación de inseguridad es ya insostenible.

De modo que el desasosiego y la atención que el tema de la inseguridad genera en los venezolanos se encuentra ABSOLUTAMENTE justificada.

En todo caso, nuestra preocupación se contrae a saber si el Sr. Rojas es capaz de hacer el importante trabajo que se le ha encomendado. Inquietud nada pueril si consideramos que en ello se le va, literalmente, la vida, a más de un ciudadano cada hora.

De allí que caben las siguientes preguntas: un caballero que, a pesar de que a vista tiene un registro de más de 16.000 muertes violentas en el año recién pasado, considera que la preocupación que esa realidad genera en la sociedad es desmedida, ¿puede realmente atender el tema de la inseguridad como la gravedad y urgencia del caso lo amerita?… ¿Puede este caballero, entendiendo las cosas como las entiende, ejecutar alguna medida de seguridad con el nivel de urgencia, cuidado y atención que la situación requiere?

Mi mayor respeto para este ciudadano, pero yo no lo creo. Tú que crees?

Enviado desde mi BlackBerry de Movistar

Este Sr. es el llamado a prevenir los delitos: ¿Podemos estar tranquilos?

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